La semana pasada salió la noticia de que, por vez primera, más del 50% del capital de las empresas del IBEX 35 estaba en manos extranjeras. Este tema tiene relevancia y sabéis que me gusta dedicar un tiempo a seguir documentándome y a la reflexión personal antes de tratarlo en el blog. Pero me parece un dato lo suficientemente importante como para no pasarlo por alto. Y veremos que tiene consecuencias para nuestra operativa.
Pensar que los capitales se mueven únicamente en el mundo buscando la sóla rentabilidad, sin más factores a tener en cuenta, es un poco ingenuo. Está claro que la rentabilidad es un punto importante, pero también lo es el riesgo. Y este está muy asociado a la "marca país". Y en esta percepción influye la situación económica, política, social, institucional, etc. Y también entran en juego, a veces, sentimientos que podríamos llamar "patrióticos" por definirlos de alguna forma. Estos últimos están jugando y jugarán un papel en el BREXIT del Reino Unido. Aunque con limitaciones. Uno está dispuesto a tolerar una menor rentabilidad y un mayor riesgo por invertir en su país hasta cierto punto, está claro.
Pues bien, el que el IBEX 35 esté mayoritariamente en manos extranjeras supone, desde mi punto de vista, un mayor riesgo de volatilidad para la bolsa española. Ese plus "patriótico", o "nativo" o como lo queramos llamar que hace que un inversor esté dispuesto a aguantar "carros y carretas" desaparece totalmente en los fondos foráneos que lo único que quieren es rentabilidad al menor riesgo posible.
Por tanto, si nuestra cartera está muy cargada de empresas del IBEX, cosa que no me parece mal e incluso puede ser algo natural para los que vivimos dentro de la piel de toro, necesitamos de elementos estabilizadores para evitar o disminuir esa volatilidad. Volatilidad, está claro, que no es mala de por sí y que para los que vamos a largo tiene también ventajas porque nos permite comprar más barato. Pero puede tener importantes efectos en la economía esa volatilidad en la entrada y salida de capitales, haciendo a las empresas muy dependientes de los mismos. Y al país en general también.
La única manera de "defendernos" en este caso es, paradójicamente, no invertir más en el IBEX, sino invertir fuera, en lugares y naciones que estén descicladas respecto a España. E invertir fuera lleva trabajo y cuesta esfuerzo. Pero merece la pena.
En fin, hoy es la toma de de posesión de Trump. Veremos qué nos depara con su discurso y sus primeras acciones, aunque habrá que esperar por lo menos 100 días para ver por donde van los tiros. Y, en cualquier caso, los efectos económicos de algunas de sus probables decisiones tardará años en notarse, quizá cuando él ya no esté en el poder. Es lo que tienen los populismos...
Un abrazo
Julio